En el lugar de trabajo, las mujeres embarazadas y las madres lactantes deben estar protegidas contra la discriminación y la exposición a factores de riesgo para su salud, y deben disponer de tiempo para amamantar a sus bebés o extraerse leche. Así mismo, deben tener derecho a licencia de maternidad, a la protección de su empleo, a beneficios médicos y, cuando proceda, a asistencia financiera en efectivo.

En 2006, casi el 60% de las mujeres en edad de procrear formaban parte de la fuerza laboral a nivel mundial. Muchas mujeres trabajan en sectores de la economía informal donde sus actividades no están reguladas ni protegidas por la ley.Ya sea que lo hagan en la economía formal o en la informal, es fundamental que las comunidades adopten medidas de protección, con apoyo del gobierno y de la sociedad civil, para salvaguardar la salud y la seguridad económica de las mujeres, los niños y las familias.

Entre las medidas de protección se cuentan las siguientes:

Licencia de maternidad: Las madres tienen derecho a un período de descanso cuando nacen sus hijos, a recursos para mantenerse y mantener a sus familias, y a la garantía de que podrán retornar a sus trabajos al finalizar la licencia.

Protección del empleo: Constituye una garantía de que las mujeres embarazadas y las madres primerizas no sufrirán discriminación ni perderán sus empleos o sus beneficios laborales (como la pensión y las vacaciones pagadas) debido al embarazo o a la licencia de maternidad.

Asistencia financiera en efectivo y beneficios médicos: Las mujeres embarazadas y las madres que trabajan, sus hijos recién nacidos y sus familias necesitan por lo regular asistencia financiera en efectivo y beneficios de atención médica. La asistencia en efectivo reemplaza una parte del ingreso que la mujer deja de percibir al interrumpir su trabajo por la maternidad, el parto y la atención del recién nacido. Los beneficios médicos son útiles para que las embarazadas, las madres primerizas y sus hijos recién nacidos puedan acceder a servicios médicos antes, durante y después del parto, así como también a hospitalización, en caso de ser necesario.

Protección de la salud: Ni las embarazadas ni las madres lactantes deben verse obligadas a desempeñar trabajos que puedan afectar su salud o la salud de sus hijos. Cuando existen esta clase de riesgos en el lugar de trabajo, es preciso modificar las condiciones laborales. Las mujeres deben volver a trabajar cuando no corran riesgo alguno, o se les debe proporcionar un trabajo equivalente y con la misma remuneración.

Lactancia materna: Al retornar a sus trabajos, las madres deben tener derecho a amamantar a sus hijos, ya que la lactancia natural es definitiva para su salud y la de sus bebés. Además, deben tener derecho a uno o más descansos durante la jornada laboral –o a una reducción de la misma– para alimentar a sus bebés, y esos períodos no se deben descontar de su salario.