Un niño o niña con una tos continua que persiste más de tres semanas precisa atención médica de inmediato. Podría tener tuberculosis, una infección de los pulmones.

La tuberculosis es una enfermedad grave que puede matar a un niño o niña o causarle un daño permanente en los pulmones. Las familias y cuidadores pueden contribuir a prevenir la tuberculosis asegurándose de que los niños y niñas:

  • estén totalmente inmunizados: la vacuna BCG ofrece cierta protección contra algunas formas de tuberculosis
  • se mantengan alejados de cualquier persona que tenga tuberculosis o que tosa esputos con sangre.

Si un trabajador sanitario capacitado prescribe una medicina especial para la tuberculosis, es importante acabar de dársela entera al niño o niña siguiendo las instrucciones. Debe cumplirse el plazo especificado, aunque el niño o niña parezca estar mejor; de lo contrario, podría desarrollar una resistencia al medicamento, lo que reduciría su eficacia la próxima vez que se emplee.