Un niño o niña enfermo o convaleciente de paludismo necesita líquido y alimentos en abundancia.

Los niños o niñas que padezcan paludismo deberán tomar líquidos y alimentos con frecuencia a fin de evitar la deshidratación y la desnutrición.

Amamantarles con frecuencia previene la deshidratación y ayuda al bebé a combatir las infecciones, entre ellas el paludismo. Los niños y niñas lactantes que padecen paludismo deberían lactar tan a menudo como sea posible.

Las infecciones frecuentes por paludismo pueden ocasionar anemia. Deberán realizarse pruebas de anemia a los niños y niñas que hayan padecido paludismo en varias ocasiones.