Todas las mujeres tienen derecho a una atención sanitaria de calidad, pero especialmente las embarazadas y las madres primerizas. Los trabajadores del sector de la salud no solo deben ser competentes desde el punto de vista técnico; también deben tomar en consideración las prácticas culturales de la localidad y tratar con respeto a todas las mujeres, incluyendo a las niñas adolescentes.

El acceso de la mujer a una atención sanitaria de calidad durante el embarazo, el parto y el período postnatal previene muchas de las complicaciones asociadas con la maternidad.

Todas las mujeres tienen derecho a dar a luz con asistencia de personal calificado –un médico, una enfermera o una partera–, y a cuidados de emergencia en caso de surgir complicaciones.

Una atención sanitaria de calidad que, además, ofrezca información y asesoramiento, facilita a las mujeres y los hombres la toma de decisiones conscientes sobre su salud reproductiva. Una mujer que requiere atención materna debe contar con ayuda de su familia y su marido –o compañero– para cuidarse y cuidar a su bebé, y para llegar a tiempo al centro asistencial para las consultas prenatales, el parto, las visitas postnatales y la atención de emergencia.

Con apoyo de las comunidades, los gobiernos deben asegurarse de que los costos de los servicios de salud no impidan que las mujeres –incluyendo a las niñas adolescentes– los utilicen. Garantizar el acceso a esos servicios también exige hacer frente a otros impedimentos, como el costo del transporte, las distancias, el mal estado de las carreteras y las prácticas culturales.

Es recomendable apoyar a los trabajadores de la salud por medio de programas periódicos de capacitación que refuercen las habilidades técnicas y de comunicación indispensables para prestar un servicio sanitario de calidad. Los trabajadores sanitarios deben recibir formación para tratar respetuosamente a todas las mujeres, tener en cuenta las normas y las prácticas culturales, y observar el principio de confidencialidad y privacidad. Los agentes de salud deben ser particularmente sensibles y receptivos a las necesidades de los adolescentes, y saber cómo apoyarlos y aconsejarlos en lo relativo a sus propios cuidados y a la atención de sus hijos recién nacidos.