Entre los 6 y los 8 meses, el bebé debe empezar a comer de dos a tres veces al día, y a partir de los 9 meses, de tres a cuatro veces al día, además de la leche materna. Dependiendo de su apetito, podría necesitar uno o dos refrigerios nutritivos entre las comidas, como una fruta o una porción de pan untado con pasta de cacahuete. El niño debe alimentarse con porciones pequeñas que deben aumentar en variedad y cantidad a medida que crece.

La importancia de una buena nutrición durante los primeros dos años de vida es incuestionable. Una nutrición inadecuada durante este periodo puede retrasar el desarrollo físico y mental del niño para el resto de su vida.

Para crecer y permanecer sanos, los niños pequeños no solo necesitan leche materna, sino también una buena variedad de alimentos nutritivos, como carne, pescado, leguminosas, granos, huevos, frutas y vegetales.

Hay que tener en cuenta que el estómago de un niño es más pequeño que el de un adulto, por lo que no puede comer mucho en una misma comida. No obstante, sus necesidades de energía y nutrientes son grandes, puesto que su organismo está en pleno crecimiento y desarrollo. Es importante que los niños coman con frecuencia para satisfacer todas sus necesidades.

Alimentos como puré́ de verduras y carne picada, huevos o pescado, deben incorporarse con frecuencia en la alimentación infantil. También se puede agregar una pequeña cantidad de aceite, preferiblemente enriquecido con vitaminas.

Cuando se sirve a los niños pequeños su comida en un plato corriente puede que no obtengan suficiente alimento. Para saber exactamente qué y cuanto han comido, es preciso servirles en sus propios platos o tazones.

Muchas veces se debe alentar a los niños para que coman, y ayudarles a manipular los alimentos o los utensilios. Los que sufren de retraso en el desarrollo o tienen alguna discapacidad necesitan mucha más ayuda para comer y beber.

¿Cuánta comida deben ingerir los niños de corta edad y con qué frecuencia?

6–8 meses:

Los niños deben tomar leche materna con frecuencia y recibir otros alimentos entre dos y tres veces al día. Hay que empezar con alimentos blandos o en papilla (por ejemplo, avena) e incrementar gradualmente su consistencia. Los productos de origen animal, como carne, huevos y pescado, deben incorporarse a la dieta lo más temprano posible, pero triturados, picados o cortados en trozos muy pequeños. Se recomienda empezar con dos o tres cucharadas por comida y aumentar poco a poco hasta alcanzar media taza de 250 mililitros.

9–24 meses:

Además de leche materna, los niños deben consumir otros alimentos entre tres y cuatro veces al día. Los lactantes de 9 a 11 meses de edad necesitan media taza de 250 mililitros por comida; los niños de 12 a 23 meses, entre tres cuartos de taza y una taza de 250 mililitros por comida; y los de 2 años, o más, al menos una taza completa de 250 mililitros por comida. Los alimentos de origen animal, como carne, pescado y huevos, se deben incluir en la dieta con la mayor frecuencia posible.

A los 12 meses:

Aunque la mayoría de los niños pueden comer los mismos alimentos sólidos que consume el resto de la familia, se les pueden seguir ofreciendo alimentos semisólidos, que son más fáciles de comer. También se les pueden ofrecer refrigerios nutritivos (como fruta, pan o pan con pasta de cacahuete) una o dos veces al día, a partir de los 6 meses. Si la calidad o la cantidad de la comida son bajas, o si el niño ya no está́ tomando leche materna, conviene darle de una a dos tazas de leche, y de una a dos comidas adicionales, todos los días.