Los trastornos y la tensión que ocasionan los desastres y los conflictos armados pueden asustar y enojar a los niños y niñas. Es necesario mantenerles tan seguros como sea posible y ayudarles a que puedan continuar con sus actividades normales. Es conveniente brindar a la infancia oportunidades adecuadas a su edad para que participen en las actuaciones de respuesta y en las decisiones relacionadas con la situación de emergencia.

Es normal que las experiencias aterradoras, dolorosas o violentas afecten a las emociones y el comportamiento de los niños y niñas. Los niños y niñas reaccionan de forma diferente: pueden perder el interés en la vida cotidiana, volverse más agresivos o muy miedosos. Algunos niños y niñas que parecen adaptarse bien a su situación en realidad ocultan sus miedos y sus emociones.

Los padres o cuidadores habituales, compañeros, maestros y miembros de la comunidad son una fuente importante de apoyo y seguridad para los niños y niñas. Las familias y comunidades pueden ayudar a los niños y niñas con medidas como las siguientes:

  • Escuchando tanto a los niños como a las niñas.
  • Proveyendo a los niños y niñas información adecuada para su edad y ofreciéndoles consuelo y apoyo emocional.
  • Manteniendo tareas habituales en la vida cotidiana y reanudando las actividades normales tan pronto como sea posible.
  • Facilitando actividades divertidas para los niños y niñas que se adecuen a su edad.
  • Animando a los niños y niñas a que continúen jugando y socializando con los demás.
  • Facilitando oportunidades adecuadas a cada edad para que los niños y niñas participen de forma activa en las actividades cotidianas y en las iniciativas de respuesta a la situación de emergencia; por ejemplo, ayudando en la enseñanza y en el cuidado de los niños y niñas de corta edad.
  • Manteniendo unas normas claras sobre lo que es un comportamiento aceptable, evitando el castigo físico.
  • Proveyendo espacios seguros en los que niños, niñas y progenitores puedan socializar, aprender técnicas de vida y acceder a servicios básicos.
  • Ayudando a los niños y niñas a que aprendan a manejar su estrés.

Cuando las reacciones de los niños o niñas ante el estrés son graves y duran mucho tiempo, precisaran ayuda de un profesional capacitado, por ejemplo, un asesor, un psicólogo o un asistente sanitario, o un médico especializado.