Antes de recibir cualquier vacuna, se debe presentar al agente de salud la cartilla de vacunación del niño (o del adulto).

Es importante que el esquema de vacunación se ajuste a las directrices nacionales. Los niños deben ser inmunizados a las edades recomendadas, y deben recibir las dosis posteriores de acuerdo con los intervalos indicados.

Después de vacunar a un niño, el trabajador sanitario debe anotar qué vacuna aplicó, la dosis (primera, segunda, etc.) y la fecha, en la cartilla de inmunización o ficha de salud infantil en poder de los progenitores o cuidadores.También debe dejar registrados esos datos en el centro de salud. Los progenitores deben conservar la cartilla (o la ficha) y presentarla durante la siguiente cita de vacunación. Esto permite a los agentes de salud saber qué vacunas ha recibido el niño y en qué fechas, e informar a los progenitores o cuidadores cuáles no se administraron oportunamente y cuáles se deberán aplicar más adelante.