El parto es el momento más crítico para la madre y su hijo.Todas las mujeres deben tener la oportunidad de dar a luz con asistencia de personal calificado; por ejemplo, un médico, una partera capacitada o una enfermera. Así mismo, deben poder acceder oportunamente a atención especializada, en caso de presentarse complicaciones.

Todos los embarazos merecen atención porque siempre existe el riesgo de que algo no marche bien para la madre, el bebé o ambos. Es posible evitar muchos problemas graves, enfermedades, e incluso muertes, si las mujeres se preparan para tener a sus hijos con asistencia de personal especializado, como un médico, una enfermera o una partera, y si asisten, al menos, a cuatro visitas prenatales con un trabajador sanitario capacitado.

Hay una menor probabilidad de que la madre o el bebé se enfermen o mueran cuando el parto tiene lugar en un centro sanitario debidamente equipado, con asistencia de personal calificado, y con la posibilidad de que un profesional de la salud examine periódicamente a la madre y al recién nacido en el transcurso de las 24 horas posteriores al alumbramiento.

Cuando la mujer esté próxima a dar a luz, conviene que elija a alguna persona para que la acompañe y la apoye durante el parto e inmediatamente después. Esa persona puede ayudar a que la futura madre coma o beba algo durante el trabajo de parto; a que practique técnicas de respiración en las distintas etapas del proceso; y a que disponga de ayudas para estar cómoda y para controlar el dolor, de acuerdo con las indicaciones del trabajador sanitario.

Durante el alumbramiento, e inmediatamente después, la partera capacitada debe:

  • evaluar y hacer seguimiento del trabajo de parto, prestando especial atención a cualquier señal que indique la necesidad inmediata de ayuda
  • informar a la madre y a su familia si se requiere atención especializada, y si es aconsejable remitir a la madre a un hospital o a un centro de maternidad
  • mitigar el riesgo de infección manteniendo limpios los instrumentos, las manos y la sala de partos, y utilizando guantes en los momentos apropiados
  • animar a la mujer a que camine durante la primera etapa del trabajo de parto, y permitirle dar a luz en la posición que desee
  • prestar asistencia en todas las etapas del trabajo de parto y durante el alumbramiento
  • cortar el cordón umbilical en el momento oportuno y de forma adecuada
  • atender al bebé y mantenerlo abrigado luego del parto
  • ayudar a la madre a colocar al bebé en su pecho para iniciar el contacto piel a piel y, poco después, la lactancia
  • verificar que la placenta se expulse por completo y proporcionar a la madre los cuidados necesarios durante el puerperio
  • examinar al bebé, pesarlo y aplicarle las gotas indicadas para evitar la ceguera y las infecciones oculares
  • tratar los problemas de salud del recién nacido y, si procede, remitirlo, junto con su madre, a un centro sanitario donde pueda recibir la asistencia necesaria.