La lactancia materna como método exclusivo de alimentación durante los primeros seis meses de vida y la lactancia materna continuada después de los seis meses pueden contribuir a reducir los riesgos asociados a la diarrea.

Cuando un niño o niña padece diarrea, la madre debería amamantarle con más frecuencia. Los padres deberían ayudar a las madres que amamantan ocupándose del bebé enfermo y del resto de la familia y colaborando en las tareas del hogar.

La administración de suplementos de vitamina A, en especial en zonas en las que se registran deficiencias de vitamina A, constituye una medida importante para reducir el riesgo de padecer diarrea. Entre los alimentos que contienen vitamina A, figuran la leche materna, el hígado, el pescado, los productos lácteos, las frutas y verduras de color naranja o amarillo, y las verduras de hoja verde.