VIH
Los niños y niñas y los adolescentes deberían participar activamente en la creación y puesta en práctica de decisiones que les afectan a ellos mismos, a sus familias y a sus comunidades, sobre la prevención del VIH y la atención y el apoyo de las personas que lo padecen.

Los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y familias pueden ser poderosos agentes del cambio en lo que respecta a educar, a prevenir y a combatir el estigma y la discriminación. Es preciso que sean una pieza central de la concepción y la puesta en marcha de las iniciativas en respuesta al VIH.

Los niños, niñas y jóvenes pueden crear conciencia social y promover la compasión por aquellos que viven con el VIH. Además, el hecho de colaborar con sus compañeros y en sus comunidades contribuye a aumentar su autoestima y su confianza en sí mismos.

  • Los foros de la infancia y otros eventos brindan a los niños, niñas y jóvenes la oportunidad de movilizar a las comunidades en que viven al objeto de crear entornos de apoyo y cariño para los niños, niñas y familias que viven con el VIH o que están afectados por este virus.
  • Las escuelas y las actividades educativas extraescolares pueden ayudar a que los niños y niñas formen clubes infantiles y grupos de apoyo entre compañeros. Estos grupos permiten poner en relación a niños y niñas que, con apoyo de los maestros o de los trabajadores comunitarios, se responsabilicen de impartir educación sobre prevención del VIH y técnicas de vida.

Los niños y niñas, jóvenes, padres, otros cuidadores y las familias afectadas por el VIH pueden encontrar apoyo constituyendo o uniéndose a grupos de autoayuda, grupos de compañeros y de apoyo comunitario. Estas son algunas de las funciones que pueden desempeñar estos grupos:

  • generar una red social que ofrezca apoyo psicológico a sus miembros
  • compartir información práctica y ayudar a las familias a acceder a los servicios de asistencia social
  • ofrecer a los miembros oportunidades de participar activamente en esfuerzos encaminados a hallar formas innovadoras de abordar la prevención, la protección, la atención y el apoyo en materia de VIH.

Estos grupos suelen recibir apoyo de las organizaciones no gubernamentales y las organizaciones religiosas, que actúan en colaboración con las autoridades locales y los gobiernos.

Cuando los grupos se unen formando una red, pueden ayudar a crear movimientos dirigidos a concienciar, a fomentar la comprensión del VIH y a promover la protección, el cuidado y el apoyo de los niños y niñas huérfanos y vulnerables y las familias afectadas por el VIH. Estos esfuerzos pueden servir para abordar la exclusión, la estigmatización y la discriminación que experimentan las personas infectadas o afectadas por el VIH.