VIH
Las familias afectadas por el VIH podrían necesitar apoyo económico y servicios de asistencia social que les ayuden a cuidar de sus familiares enfermos, incluidos los niños. Debería brindarse a las familias información acerca de cómo acceder a estos servicios y asistencia.

Las familias constituyen la “primera línea” de respuesta en lo concerniente a la protección, el cariño y el apoyo a los niños y niñas infectados o afectados por el VIH. Las familias y los parientes absorben la mayor parte de los costes relacionados con la atención a estos niños y niñas.

En general se admite que la familia es la mejor fuente de afecto, atención, protección y apoyo que los niños y niñas necesitan. Las madres, padres u otros cuidadores infectados por el VIH necesitan apoyo a fin de poder vivir más tiempo. Prolongarles la vida y mantenerles saludables contribuye a mantener a las familias unidas.

La mayoría de los niños y niñas que han perdido a uno o ambos padres viven en familias que a menudo experimentan dificultades económicas y que necesitan apoyo. Los cuidadores suelen ser mujeres; algunas de ellas son incluso menores de edad y muchas son personas mayores, como las abuelas.

Las alianzas constituidas por los gobiernos y las organizaciones comunitarias, no gubernamentales o religiosas pueden aportar ayuda para mejorar la situación económica de las familias afectadas por el VIH. Esta ayuda puede consistir en facilitarles el acceso a microcréditos, a préstamos bancarios de bajo interés y a ayudas sociales.

En las directrices nacionales deberá constar información detallada sobre cómo acceder a ayudas económicas como los subsidios y los servicios de asistencia social. Esta información deberá constar de forma clara, y las autoridades deberán velar por que sea bien entendida y por que se administre debidamente a escala local. Se respetará la confidencialidad de la información que aporten las familias al solicitar ayudas y servicios sociales.

En el contexto de los servicios de asistencia social, los proveedores de atención sanitaria deberían cerciorarse de que los niños, niñas y adultos portadores del VIH puedan recibir el tratamiento y el apoyo que precisan en el mismo establecimiento de salud. Esto ayuda a las familias a administrar mejor su tiempo, su energía y sus recursos.

Los servicios de asistencia social, con el apoyo de organizaciones comunitarias, no gubernamentales y religiosas, deberían ayudar a los padres y otros cuidadores a adquirir las habilidades necesarias para cuidar de los niños y niñas infectados o afectados por el VIH.

Si el niño o niña es portador del VIH, los cuidadores necesitarán ayuda para:

  • informarse sobre la infección por VIH
  • saber cómo cuidar y apoyar al niño o niña y, en especial, asegurar la observancia del régimen de tratamiento antirretroviral
  • reducir el riesgo del niño de contraer el VIH
  • saber cómo pueden protegerse cuando atienden al niño o niña
  • comprender y dar respuesta a las necesidades emocionales del niño o niña.

Los niños y niñas que hayan perdido a un padre, otro cuidador o a un hermano o hermana por causa del SIDA necesitan apoyo psicosocial por parte de su familia, y probablemente también precisen una terapia que les ayude a superar el trauma y la aflicción. Los padres u otros cuidadores podrían necesitar ayuda para comprender las etapas de duelo de un niño o niña en relación a su edad y para aprender respuestas psicosociales adecuadas.

Los padres que viven con el VIH deberían asegurarse de que cada uno de sus hijos e hijas posee un certificado de nacimiento. Los padres deberían hacer testamento a fin de establecer 1) quiénes serán los tutores de sus hijos, y 2) en el caso de que tengan dinero, propiedades o ganado, cómo se distribuirán estos activos. Si los hijos e hijas son lo bastante mayores para comprender, deberían tomar parte en estas deliberaciones con sus padres.