VIH
Los padres u otros cuidadores deberían hablar con sus hijas e hijos acerca de las relaciones, el sexo y su vulnerabilidad a la infección por VIH. Las niñas y las mujeres jóvenes son especialmente vulnerables a la infección por VIH. Es importante que niños y niñas aprendan a evitar, rechazar o defenderse ante las agresiones sexuales, la violencia y la presión de los compañeros. Es preciso que comprendan la importancia de la igualdad y el respeto en las relaciones.

Si bien los niños y niñas necesitan conocer los aspectos biológicos de la sexualidad, también necesitan comprender que en las relaciones sexuales implican el cariño y la responsabilidad. Hablar con los niños y niñas acerca de la dimensión emocional de las relaciones sexuales haciendo hincapié en este aspecto, puede ayudarles a tomar decisiones saludables y a resistirse a la presión de los compañeros a medida que crecen y maduran. Es importante hablar del sexo de un modo que sea acorde con la edad y el grado de desarrollo del niño o niña y que le inculque unos valores.

Todas las personas necesitan ser conscientes del hecho de que las niñas adolescentes y las mujeres jóvenes son especialmente vulnerables a la infección por VIH. Las niñas adolescentes y las mujeres jóvenes precisan apoyo para protegerse a sí mismas de las relaciones sexuales forzadas y no deseadas.

En muchos países las tasas de VIH son más elevadas entre las niñas que entre los niños adolescentes.

Las niñas adolescentes son más susceptibles a la infección por VIH por las siguientes causas:

  • a veces no pueden elegir cuándo tener relaciones ni decidir acerca del uso de preservativos
  • sus membranas vaginales son más finas que las de las mujeres maduras y por tanto más vulnerables a sufrir lesiones como consecuencia de la actividad sexual, que pueden propiciar la infección por VIH y otras infecciones de trasmisión sexual
  • en ocasiones son víctimas del acoso y mantienen relaciones con hombres mayores que podrían estar infectados
  • son vulnerables a padecer explotación sexual y ser objeto de la trata de seres humanos, exponiéndose a situaciones de alto riesgo.

Las niñas y mujeres tienen derecho a rehusar las relaciones sexuales sin protección y no deseadas. Además tienen derecho a aprender técnicas para evitar o rechazar las proposiciones sexuales no deseadas y defenderse ante ellas.

Es importante que las niñas y las mujeres sepan qué hacer y dónde acudir si han sido víctimas de una agresión sexual. Deberían buscar ayuda de un trabajador sanitario capacitado o acudir a un centro de salud donde puedan dispensarles atención médica y brindarles asesoramiento. Los proveedores de atención sanitaria y los trabajadores sociales deberían estar capacitados para mostrar una actitud comprensiva hacia las niñas y mujeres que se hallen en esta situación. Esto se aplica igualmente a los casos en que se trate de un niño.

Para abordar la violencia de forma eficaz, es necesario que los niños y los hombres participen de manera activa en la búsqueda de soluciones. Es preciso que se involucren plenamente con las niñas y las mujeres en aras de prevenir la violencia y el acoso sexual, de resistir la presión de los compañeros y de lograr la igualdad entre los géneros, para lo cual es importante que comprendan los estereotipos y las desigualdades que afectan a los géneros.

Los debates en el hogar, en la escuela y en la comunidad entre niños, niñas, adolescentes, y sus padres, maestros, dirigentes comunitarios y otros modelos de conducta, pueden contribuir a generar actitudes y comportamientos saludables como:

  • el respeto por las niñas y las mujeres y sus derechos
  • la igualdad en la toma de decisiones y en las relaciones
  • el fomento de conocimientos acerca de cómo hacer frente a la presión del grupo, al acoso sexual, a la violencia y a los estereotipos.