La ayuda económica y los servicios de asistencia social pueden contribuir a mantener a las familias unidas, a que los niños y niñas permanezcan en la escuela y a garantizar el acceso a la atención sanitaria.

Los hogares que necesitan servicios de ayuda económica y asistencia social pueden estar encabezados por personas mayores, viudas, niños o niñas o personas que están enfermas o discapacitadas, como ocurre en las familias afectadas por el VIH.

El apoyo económico y los servicios de asistencia social pueden proporcionar a los niños, niñas y familias los medios precisos para:

  • adquirir alimentos
  • acceder a servicios de atención sanitaria y educación
  • mantener unidas a las familias
  • mantener a los niños y niñas apartados de la atención institucional o evitar que trabajen o vivan en las calles
  • ayudar a las familias a romper el círculo de la pobreza.

Los gobiernos y las autoridades locales, con el apoyo de la sociedad civil, pueden contribuir a localizar a las familias necesitadas. Pueden asistir a las familias mediante apoyo económico o prestándoles servicios de asistencia social, por ejemplo, asesoramiento y asistencia jurídica. Es importante velar por que las familias no sufran discriminación a la hora de acceder a los servicios o utilizarlos.

La información referida a los servicios de apoyo económico y asistencia social puede proveerse a través de distintas vías de comunicación, en especial a través de los centros de salud, las escuelas y los centros comunitarios, durante reuniones y eventos comunitarios, y mediante anuncios difundidos por radio o megafonía.