La diarrea acaba con la vida del niño o niña porque drena los líquidos de su cuerpo, haciendo que se deshidrate. Es esencial que el niño o niña ingiera fluidos adicionales, además de los alimentos y líquidos habituales, tan pronto como comience a mostrar síntomas de diarrea.

Algunas personas creen que beber líquidos agrava la diarrea. Esto no cierto. Un niño o niña con diarrea debe ingerir líquidos, entre ellos la leche materna, tan a menudo como sea posible. Beber mucho líquido ayuda a reponer los fluidos que se pierden durante la diarrea.

Estas son algunas de las bebidas indicadas para los niños o niñas que padezcan diarrea:

  • leche materna (las madres deberían amamantar a su hijo con más frecuencia de lo habitual)
  • sales de rehidratación oral mezcladas con agua limpia.
  • sopas
  • agua de arroz
  • zumos o jugos de fruta fresca
  • agua de coco
  • agua salubre de una fuente segura. Si existe alguna posibilidad de que el agua no esté limpia o no sea apta para el consumo, debería purificarse hirviéndola, filtrándola, añadiéndole lejía o desinfectándola al sol, siguiendo las pautas de un profesional de la salud.

A fin de evitar la deshidratación, debería alimentarse a los bebés lactantes tan a menudo como sea posible. Los niños y niñas que no tomen el pecho deberían ingerir las siguientes cantidades de fluidos cada vez que hagan una deposición liquida:

  • en el caso de un niño o niña menor de 2 años: entre 1⁄4 y 1⁄2 de un vaso grande (250-ml.)
  • en el caso de un niño o niña de 2 años o más: entre 1⁄2 vaso y un vaso grande entero (250-ml.)

Hay que darle el líquido en un vaso limpio. No deben emplearse teteros porque es difícil limpiarlos completamente, y los teteros sucios pueden contener gérmenes que causan diarrea.

Si el niño o niña vomita, el cuidador debería esperar 10 minutos y a continuación continuar dándole de beber lentamente, sorbo a sorbo.

El niño debería recibir otros líquidos además del alimento y la bebida habitual, hasta que cese la diarrea.